La profesión de protésico dental puede estar en peligro si la Administración y cada uno de estos profesionales sanitarios no toma conciencia de la situación real

  • El Consejo General de Colegios de Protésicos Dentales apela a que se cumplan con los más estrictos principios éticos de profesionalidad y responsabilidad y no se antepongan los intereses económicos de algunos profesionales a la salud y la economía de los pacientes.

Martes, 8 de septiembre de 2020. La crisis sanitaria, producida por la pandemia COVID-19, ha afectado de forma muy especial al sector protésico dental. Estos profesionales sanitarios tuvieron que cerrar sus laboratorios y dejar de atender a sus clientes, lo que supuso que la mayoría de ellos viesen disminuidos sus ingresos de una forma alarmante. No obstante, en esta “nueva normalidad” la tendencia ha dado un vuelco rotundo ante la alta demanda de los servicios protésicos dentales. Por un lado, por la propia necesidad del paciente en recuperar su sonrisa y funcionalidades alimentarias fundamentales después del confinamiento y por otro, también se está observando un excesivo interés por parte de algunos profesionales en recuperar, demasiado rápido, la economía perdida durante el confinamiento, abusando de determinadas prácticas innecesarias en las clínicas dentales, anteponiendo los intereses económicos de algunos profesionales a la salud y economía de los pacientes. Para evitar este tipo de prácticas, desde el Consejo General de Colegios de Protésicos Dentales se aconseja que se le indique al dentista, desde un principio, que al protésico dental lo va a elegir el paciente, sin mediaciones o injerencias por parte del dentista, que se le exija la entrega de la prescripción con cuantas indicaciones considere pertinentes, para que sea el paciente quien encargue la prótesis al protésico por él elegido. De esta forma, al eliminar toda posibilidad de interés económico del dentista sobre la prótesis dental, se garantizará una odontología conservadora por el bien del paciente, además de darle la oportunidad de ejercer el derecho que le otorga la Ley.

Las previsiones económicas para los próximos meses no son demasiado esperanzadoras por lo que este incremento en la demanda de los servicios dentales durante la desescalada, no tendrán continuidad en el futuro más inmediato.

Volviendo la vista atrás y haciendo una reflexión sobre cómo ha evolucionado en EEUU esta profesión, desde que en el año 1959 reconocieron a los primeros técnicos dentales certificados, podremos comprobar que, en el año 2004 había 7.863 laboratorios con una nómina, y un total de 49.597 empleados, incluidos los profesionales por cuenta propia, información del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. No obstante, si observamos el gráfico podremos comprobar cómo ha ido disminuyendo de forma exponencial, año tras año. En el año 2004 había 44.540 técnicos dentales y en el 2019 quedaban 34.460, lo que ha supuesto una reducción más que importante de profesionales de este sector.

Esta disminución se ha producido, en gran parte, a la fuerte externalización y deslocalización de los servicios protésicos dentales hacia los laboratorios extranjeros, debido fundamentalmente a la “comodidad” y “rentabilidad” que supone el empaquetarlo y enviarlo otros países y así evitar los costes de mano de obra o materiales. Parecería una solución viable a corto plazo, pero no nos engañemos, no solo no se podría garantizar la calidad del producto final ni se podría personalizar y adaptar a las necesidades del paciente, sino que poco a poco iría desapareciendo esta digna profesión.

Es por esto que se deben tomar medidas e iniciativas como las que está llevando a cabo el Consejo General de Colegios de Protésicos Dentales de España para fomentar y dignificar la profesión del protésico dental, defendiendo sus derechos ante las Administraciones competentes, como es el derecho de los pacientes a la libre elección del protésico dental, el uso adecuado de la tecnología CAD-CAM y la incorporación de las prótesis dentales en la Cartera de Servicios del Sistema de Salud Nacional, entre otros. Todo ello en aras del bienestar de los pacientes y por un sector donde el principal factor de motivación de la odontología no debería ser el precio y el beneficio a toda costa.

Existen determinados factores en el diseño y fabricación de una prótesis dental que requieren la participación directa de un protésico dental experimentado y con los conocimientos necesarios para realizar un trabajo de calidad. La labor del protésico dental se basa, principalmente, en devolverle al paciente todas las funcionalidades perdidas en la boca, es por esto que además de tener todos los conocimientos sanitarios y técnicos necesarios, debe poseer ciertas habilidades artesanales y creativas para fabricar la prótesis personalizada a la medida y necesidades de cada paciente.

Es por todo ello que, desde el Consejo General de Colegios de Protésicos Dentales se exige que, en cumplimiento de la Ley, sean los laboratorios los encargados de la fabricación y venta al paciente de las prótesis dentales y no las clínicas evitando, de esta forma, que el futuro de la profesión protésico dental esté en manos de terceros y estos puedan enviar el trabajo a países con poca o ninguna garantía. Asimismo, también se evitaría la vulneración de la normativa sanitaria cuando se diseña y fabrica una prótesis dental en las clínicas dentales con el sistema CAD-CAM.

Desde el Consejo apelamos a que se cumplan con los más estrictos principios éticos de profesionalidad y responsabilidad.